Artista, historiadora y activista trans. Niki Raveau lidera espacios para transformar y educar a la población en pos de dar visibilidad a las personas transgénero y exigir sus derechos.

Por: Macarena Fernández

Hace dos años Niki Raveau (40 años) decidió dar un paso más encaminando su expresión de género, decidiendo dejar de lado para siempre el pronombre masculino y su nombre anterior.

“Se trató de un giro de vida o muerte: ya no podía avanzar. Más que una decisión, se trató de entender y dar respuesta a un cuestionamiento permanente“, nos cuenta Niki, agregando que en ese trance perdió trabajo y afectos, pero que a la vez fue ganando otras cosas nuevas. “Mucho dolor, pero sobretodo, mucho amor. Ya pasó el tiempo y estoy más contenta como persona. Queda más el amor, aunque como trans veo que todo sigue faltando para mi comunidad”.

En lo formal, luego de casi dos años de trámites, Niki logró cambiar su nombre y recibir su nueva cédula de identidad. Es una de las pocas trans en Chile que ha logrado hacerlo, pues la Ley de Identidad de Género sigue en trámite desde 2013, por lo que aún se exige un tribunal de por medio, diagnóstico psiquiátrico que “acredite transexualidad”, ser mayor de 18 años y pasar por un examen sexológico vejatorio y arcaico, según Niki.

Niki es artista visual, historiadora y profesora de arte. Fue candidata a concejala por Santiago (independiente por el Partido Ecologista y primera candidata trans a un cargo de política electoral por Santiago), es investigadora de arte latinoamericano y contemporáneo (sus publicaciones están en bibliotecas de Harvard, Princeton y Chicago) y de temas de género.

También fue directora y cofundadora de la Fundación Transitar, primera comunidad de niñez y juventud trans en Chile. Ha realizado capacitaciones en el ámbito de la escuela, universidad, juntas vecinales y salud pública, y ha colaborado desarrollando un programa de convivencia escolar trans con el Ministerio de Educación.

Actualmente, Transitar se dedica a la investigación desde y sobre la población trans. Durante noviembre lanzarán la página web www.transitar.cl y en diciembre publicarán una investigación y material didáctico sobre niñez y juventud trans que se lanzará con apoyo de Fondo Alquimia.

Además, facilitan acceso a salud mental: un psiquiatra y una psicóloga entregan atención gratuita y con un enfoque despatologizante a quienes lo necesiten, para evitar las degradaciones como grupo social y agilizar los trámites para contar con un nombre reconocido.

En El Definido conversamos con Niki sobre su trabajo en escuelas, sobre su experiencia y trabajo con niños, niñas y jóvenes trans, sobre los cambios que se están dando en Chile y lo que considera que falta para lograr una transformación social abierta a la riqueza de la diversidad.

Visibilizando la realidad: en Chile existen los niños y niñas trans

Se calcula que entre 5.000 y 8.500 personas chilenas serían trans (entre un 0,03% y un 0,05% de la población), en base a estimaciones internacionales. Una reciente encuesta de la organización OTD Chile(Organizando Trans Diversidades) que caracteriza a la población trans del país, realizada a 315 personas, señaló que el 42,5% de ellas habría reconocido su identidad de género entre los 12 y 18 años y un 5,1% entre los 6 y los 11 años.

También arrojó que más de un 50% de las personas encuestadas ha intentado suicidarse y que el 48% fue entre los 11 y 15 años. Una realidad preocupante que se debe, en gran parte, a situaciones de violencia y vulneración de derechos en distintos ámbitos que sufren a diario los trans, como familia, colegio, trabajo, medios de comunicación, Carabineros, Iglesia y Estado, según señalan en la organización.

Por esta razón, a través de la Fundación Transitar, Niki buscó generar una comunidad de acogida y acompañamiento que reunió a cerca de 70 familias de niños, niñas y jóvenes trans, para que pudieran compartir experiencias, inquietudes, participar de talleres, generar amistades y recibir apoyo. Pero además, la idea era demandar el derecho de estos niños a existir, a tener un rostro y a expresar sus ideas, a visibilizar una realidad que en Chile se ha querido tapar con el dedo: que los niños, niñas y jóvenes trans y LGB existen, y tienen nombre, rostro y opinión.

“Era urgente compartir una imagen. ¿Por qué seguían escondidxs? ¿Quién lo decidió?”, señala Niki en una de sus columnas y agrega en la entrevista que “había muy poca referencia de niñez trans y las que habían eran muy ocultas. Pero recibíamos llamados de papás de niñxs trans de comunas populares en situación urgente donde no te puedes esconder. El nombre Transitar fue un nombre colectivo para una salida colectiva al mundo. Eso es lo potente, el grupo, no los individuos: salimos en imágenes, porque como colectivo salimos al mundo”.

Y esto fue lo que hicieron en Transitar al compartir públicamente los testimonios de niños y niñas trans chilenos de la fundación, exigiendo respeto y derechos por una niñez trans libre, visible y sin estereotipos. De esta idea surge también el documental “Ponte en mis zapatos”, donde los mismos niños comparten sus opiniones personales para sensibilizar a la población.

“Pero además, se trata de una idea que parte de una realidad muy concreta, que no inventé ni yo ni las madres de niñxs trans, y que nosotras como adultas tenemos el deber de dar cabida, aire. Quisimos darle espacio a una niñez que no tenía derecho. Una niñez y juventud potente, crítica, que nos viene a cambiar un montón de cosas y a transformar entornos”, nos cuenta Niki.

Luego de darles visibilidad, hoy Niki apunta a evolucionar y profundizar esa salida, a que se haga más compleja y se empiece a ver la diferencia y diversidad que hay dentro de la niñez trans; a través, por ejemplo, de la transformación en las escuelas, mediante la investigación y en particular con el empoderamiento de las personas trans de todas las edades.

Modificando el espacio educativo en pro de la diversidad

En el ámbito escolar, hace un par de años era prácticamente imposible mantener alumnos y alumnas trans dentro de la escuela, si es que no se contaba con el diagnóstico de transexualidad en mano. Pero hay cosas que van cambiando.

Hace un par de meses se aprobó la circular escolar trans sobre Derechos de niñas, niños y estudiantes trans en el ámbito de la educaciónque se comenzó a difundir en los colegios y que consta de un instructivo que exige respetar la diversidad de género, respetar los tiempos de transición, que los alumnos vayan escogiendo las dependencias, etc.

De la mano de este cambio entra también Niki y Transitar a las escuelas (a partir de 6to básico), universidades, barrios y ONGs. ¿Cómo? Impartiendo talleres en los que se busca dar a conocer el trabajo de Transitar y el marco de derechos de la población trans, romper con mitos (por ejemplo, que existe el arrepentimiento en la transición o sobresexualizar a esta población), entregar testimonio y responder dudas. Además, buscan incentivar a los propios jóvenes, profesores y líderes comunitarios a ser protagonistas de la transformación social, a erradicar la vulneración de derechos y a derribar el sexismo para dar cabida al respeto en la convivencia social.

Niki nos cuenta que entrar a los colegios no fue fácil y que estuvieron solas mucho rato. “En este recorrido probamos espacios, no había referente. A nivel mundial incluso, la niñez trans estaba escondida. Demandamos y educamos en diferentes espacios políticos, dentro y fuera de instituciones. Lo que realmente me enorgullece es haberlo hecho todo sin remuneración, con gran esfuerzo, sin transar ideales”.

Y nos comparte una experiencia de hace tres meses en el Instituto Nacional, cuando Transitar realizó el primer taller en ese espacio, con más de 200 personas entre alumnos y profesores, y la presencia del vicerrector.

“El vicerrector, un hombre mayor, dijo: ‘estamos asistiendo al ocaso de los liceos para hombres y para mujeres’. Me impresionó que reconociera perfectamente la división binaria como factor de discriminación. Pero además, agregué yo, no solo podía existir una alumna trans en el Instituto Nacional, lo cual ya era un hecho y ese día fue el elegido por Alicia para presentarse a sus compañerxs. Sino también una alumna cisgénero, un alumno trans masculino, unx alumnx de género fluido, una travesti, una persona intersex… Creo que esa noción la recogen perfectamente estas generaciones. En ellxs sí creo, y mucho”, finaliza Niki.

Transitar también ofrece apoyo inductivo a los colegios y profesores para el proceso de acompañamiento de alumnos trans, y luego de impartir los talleres queda establecido un canal con las escuelas donde se vuelve a ir si es necesario.

Hoy, como les contamos al principio, Transitar está trabajando en una investigación y material didáctico educativo sobre niñez y juventud trans, elaborado en colaboración con personas trans y la investigadora Lelya Troncoso, con el fin de educar a la población y compartir testimonios y vivencias creativas, artículos, un marco de derechos en Chile, definiciones de género en forma de glosario (o desglosario como lo llama Niki), ilustraciones, historietas, entre otras cosas.